viernes, 31 de julio de 2015

IX

La mañana

La mañana es sin duda el momento más bello de toda la jornada. Ni la pasión del día, ni el misticismo de la noche pueden superar el milagro de la aurora. Claro que para ello se requiere de un cierto esfuerzo y dormir es mucho más cómodo. Pues duerman, y déjenme a mí el silencio de las mañanas para mi caprichosa contemplación, las calles vacías, los reflejos del sol temprano que tiñe con violetas y naranjas el cielo y las nubes. Déjenme para mí, los colores vivos que despiertan y renacen de la tiniebla de la noche, el aroma a café, o a mar y arena que me trae la brisa suave. Déjenme que sea el soñador de mis mañanas y sigan durmiendo.

Que tenga usted un buen día.

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