Toda mi vida se mueve hoy en torno a mis pequeñas pasiones.
Ese es mi centro de gravedad, mi sol, aquello que conforma y dota de cierto
peso a esta existencia tan tonta. Entiendo así mi fina sensibilidad hacia lo
que se me antoja como bello, mi amor pasajero y no correspondido por aquellas
mujeres, mi soledad, antes fortaleza, hoy un páramo de noches frescas y
despejadas; el gusto por plasmar con poca gracia palabras sobre un papel, las miradas perdidas, el disimulo y el decoro
por hacerme ver que esto no está bien…
Pero mi pasión más secreta, más poderosa y odiada, tal vez
sea mi esperanza de que todas esas luces que voy encendiendo, que tanto alumbran
y tanto descubren, se apaguen de una vez por todas; tal vez sea mi esperanza de
que todo esto algún día pasará y que albergaré
otras pretensiones u otros deseos, o bien habré aprendido a ignorarlos.
En el fondo, estas pasiones marchitas me pesan levemente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario