martes, 28 de julio de 2015

VII

Pequeñas pasiones marchitas

Toda mi vida se mueve hoy en torno a mis pequeñas pasiones. Ese es mi centro de gravedad, mi sol, aquello que conforma y dota de cierto peso a esta existencia tan tonta. Entiendo así mi fina sensibilidad hacia lo que se me antoja como bello, mi amor pasajero y no correspondido por aquellas mujeres, mi soledad, antes fortaleza, hoy un páramo de noches frescas y despejadas; el gusto por plasmar con poca gracia palabras  sobre un papel,  las miradas perdidas, el disimulo y el decoro por hacerme ver que esto no está bien…
Pero mi pasión más secreta, más poderosa y odiada, tal vez sea mi esperanza de que todas esas luces que voy encendiendo, que tanto alumbran y tanto descubren, se apaguen de una vez por todas; tal vez sea mi esperanza de que todo esto algún día pasará y  que albergaré otras pretensiones u otros deseos, o bien habré aprendido a ignorarlos.

En el fondo, estas pasiones marchitas me pesan levemente.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario