lunes, 27 de julio de 2015

VI

Correspondencia

Intento mantener con cierta regularidad una difícil correspondencia conmigo mismo. Me escribo sobre aquello relevante que me va sucediendo, y sobre las vicisitudes más triviales que se me repiten en los días que llegan y pasan. Es una actividad caprichosa e inútil, lo sé. Pero, ¿para quién sino iba a escribir?

Sin ir más lejos, hoy he recibido un mensaje en el que se me pregunta si acaso es un destello de amor aquello que yo sentía tan intruso. En tal caso, por favor, aconséjame, decía. Parece que será una larga tarde.

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