miércoles, 22 de julio de 2015

IV

Convergencia

Siempre he tenido la íntima intuición de que lo colosalmente grande y lo ínfimamente pequeño convergen en el mismo punto: el infinito. La idea de segmento como tal, la línea que empieza y termina sólo es una comodidad, una licencia que nos permitimos para poder poner los cierres pertinentes y aliviar así la angustia que genera el sinsentido de la vida.

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